En diciembre del año pasado, en Misuri, Estados Unidos, un hombre fue donde su médico para hacerse un control rutinario. ¿Saben con qué se encontró? Que dentro de su colon albergaba una mosca. O sea que, incluso una mosca, habiendo entrado a nuestro cuerpo no nos puede dañar.
Jesús advierte eso: «No es lo que entra por la boca la que hace impuro a las personas, sino lo que sale de ella. Porque es del interior del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, deseos insanos, fornicaciones, robos, adulterios, engaños, y toda clase de perversidades. Y estas son las que hacen impuro al hombre«.
Esto quiere decir que hay que desarrollar en nosotros la pureza de corazón, rectitud de intenciones y los buenos deseos. Pero ¿cómo? Cumpliendo la ley de Dios («No añadan ni quiten, cumplan la ley de Dios para vivir felices«), poniendo en práctica su Palabra («No se contenten con oírla«) y siendo lo más fiel posible al mensaje de Jesús.
