Las tres ventajas del creyente son: creer en la Vida Eterna, tener un alimento espiritual, tener la posibilidad de imitar a Dios.
Primero: por el Bautismo ya tenemos el cheque y lo que nos falta es cobrarlo. ¿Qué cobraremos? La Vida Eterna. Porque así dice el Señor Jesús: «el que cree, tiene vida eterna«.
Segundo: A Elías le dice el ángel: «levántate y come«. Necesitaba que alguien lo reanime, porque estaba en crisis, al decir: «¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, porque yo no valgo más que mis padres!«. En el Evangelio dice Jesús: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre«. Jesús, en ese sentido, es nuestro alimento espiritual. Si es así, hay que dar prioridad a Dios en nuestra vida.
Tercero: san Pablo exhorta: «traten de imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos«. Así que nada de murmuraciones, ni amarguras, ni arrebatos, ni iras, ni gritos, ni insultos ni toda clase de maldades. Hay alguno que dice: «yo no le deseo mal a nadie, pero sí rezo para que sus hijos lo sufran«. Otros que quieren arreglar todo con insultos, denuncias, gritos y amenazas, como para que todo el mundo se entere. Ellos son como las moscas. Había que ser como las abejas. ¿A quién te pareces más?
