Con Dios todo y sin Dios nada, ese es el mensaje de hoy. Isaías dice «soy un hombre de labios impuros«. Pero, un serafín, con una braza ardiendo, tocó los labios del profeta y lo purificó. Entonces se escuchó: ¿a quien enviaré? E Isaías contestó: «Aquí estoy, envíame«. San Pablo también dijo de sí: «soy fruto de un aborto, pero por gracia de Dios soy lo que soy». En el Evangelio, Pedro le dice a Jesús: «Señor, aléjate de mi que soy un pecador«. Pero, Jesús le contestó: «no temas, desde ahora serás pescador de hombres«. Jesús depositó su confianza en Pedro, para que pueda cumplir una gran tarea.
Sin embargo, ¿qué sucede con los que están en contra Dios? El Titanic se hundió, Chavez murió de cáncer, Evo Morales huyó y Kamala Harris, no hace mucho, perdió las elecciones. ¿Qué quiere decir eso? Con Dios Todo y sin Dios nada. Por tanto, hay que poner a Dios en primer lugar y convertirnos en aliados o socios de Dios.
¿Qué significa ser aliado o socio de Dios? Significa que para todo hemos de contar con las fuerzas que vienen del Cielo y no apoyarnos solamente en sus fuerzas. Un niño se propuso realizar un trabajo. Pero no pudo terminar. Luego, se quejó a su padre. Y éste le dijo: ¡No me has pedido que te ayude! Esto lo han entendido muy bien los cursillistas, cuyo lema dice: «Cristo y yo, mayoría aplastante«. Eso significa: Con Dios todo y sin Dios nada.
