Simeón tomó en brazos al niño Jesús y dijo: «Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel«. De hecho, Jesús dirá posteriormente: «Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no camina en tinieblas«. Si Jesús es la «luz del mundo«, nosotros, sus seguidores, hemos de ser también luz del mundo. Esa es nuestra responsabilidad: ser luz. Existen 4 secretos para ser luz:
- La paciencia. Al descubrir la paciencia de Lincoln, dijo Stanton: «Jamás he conocido un hombre de tan noble corazón como este«. Ya lo dijo santa Teresa: «la paciencia todo lo alcanza» y también san Pablo: «el amor es paciente y no se irrita«.
- La comprensión. San Vicente, le dio un cabezazo a un transeúnte. Éste le propinó un bofetón, pero el santo, arrodillándose delante de él le pidió perdón por el cabezazo. Al día siguiente, el hombre fue a confesarse con san Vicente llorando y pidiendo perdón por sus pecados.
- El respeto. Sem y Jafet, en vez de burlarse de la desnudez de su padre, yendo de espaldas, lo cubrieron su desnudez con un manto.
- La confianza. Cantú fue presentado como el peor estudiante de historia a un ilustre visitante. El visitante le dijo: No te preocupes. Tu puedes llegar a ser un gran historiador. No te desanimes y siga estudiando. Y Cantu llegó a escribir más de veinte tomos de historia.
Con la práctica de la paciencia, comprensión, respeto y confianza, es posible ser luz para los demás.
