En la primera lectura, “una serpiente de bronce es elevada y todo aquel que miraba a ella se sanaba”. En la segunda, dice que “el Hijo de Dios se anonadó a sí mismo y por eso Dios lo exaltó”. En el Evangelio dice que “es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que los que creen en Él tengan Vida Eterna”.
Sí, Jesús fue elevado en la cruz para entregarse por nosotros y darnos vida. En efecto, del árbol de la cruz, brotó la vida. ¿Cómo es posible que de la cruz brote la vida? Pilato, casi salva a Jesús y, por eso, se vuelve cómplice. Simón de Cirene, agricultor africano, judío ortodoxo, cuyos hijos se fueron detrás de Jesús, fue de curioso y se encontró cara a cara con Jesús y seguro que después caminaba contando que ‘yo fui el primero que ayudé a cargar la cruz‘. Aquel centureón romano, mientras los otros jugaban, miró los ojos de Jesús y predicó: «Este, verdaderamente, era el Hijo de Dios». La cruz tiene el poder de cambiar tu vida.
Este día es para contemplar la cruz de Cristo y, contemplándolo, vas a fortalecerte, motivarte y entusiasmarte en la vida. ELLA no representa tus sacrificios ni tus problemas, sino un cambio de vida, un cambio para bien, para que seas mejor persona, mejor hijo de Dios. La Cruz tiene el potencial de cambiar tu vida, tu historia, tu horizonte.
