El espíritu de la ley dice: «misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos». Por eso, Abraham, modelo de creyente, que esperó contra toda esperanza, se convenció de pues Dios no podía fallar. Así es como terminó rentabilizando su fe. Para el cristiano, existen 3 acciones que son muy rentables:
- Contar con la ayuda de Dios. Porque Dios es el Patrón que mejor paga a sus jornaleros, pero hay que saber contar con su ayuda, como lo hizo Santa Teresa que se fue a fundar un gran convento con sólo tres monedas en su haber.
- Enfocarse en lo que podemos llegar a ser. Si así lo hacemos, todo conspirará en favor nuestro. Puedes ser el mayor pecador, drogadicto, alcohólico, pero como Jesús se enfoca en lo que puedes llegar a ser, porque Él es muy optimista, sacará de un gran pecador un gran santo.
- Saber dónde puedo prestar mis servicios. Le dijeron a un misionero: «¿Por qué no te vas a vivir con esa gente tan buena y tan amable del que habla?». Él les contestó: «lo importante no es saber dónde voy a estar cómodo, sino dónde necesitan más de mis servicios».
