Generalmente, cuando vamos de compras al mercado solemos regatear diciendo: «último ¿cuanto me da?«. Entonces el/la de la tienda nos rebaja (aunque sea $ 10) y recién compramos. Estamos acostumbrados a ello.
Sin embargo, ese método, en el último día, cuando estemos ante el Señor no funcionará. Eso será nuestro eterno infierno porque ya no podremos corregir nada. Por eso, ahora que estamos a tiempo, nos conviene tomar en cuenta lo que Jesús dice: «el que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y me siga. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo?«.

