Después de una presentación, una mujer le preguntó al médico y conferenciante Mario Alonso Puig: «por qué las personas tropezamos 100 veces en la misma piedra«. Él contestó: «por falta de humildad. Pues conozco grandísimas personas que tienen un humildad aplastante«. La mujer interrumpió: «Cuál es la característica de una persona humilde«. El conferenciante, explicó: «por un lado, una persona humilde es aquel que ha conservado la mentalidad de estudiante, es decir, está dispuesta a aprender. Por otro lado, una persona humilde es aquel que cuando comete un error no echa la culpa a nadie, más bien busca las causas y se enfoca en las soluciones«.
Por eso, lo contrario de la humildad es la soberbia. La soberbia mata a los hombres. De ahí que las personas soberbias son las que no quieren aceptar las cosas tal como son, sino que quieren que las cosas se ajusten a ellas, a sus gustos, deseos y caprichos. En cambio una persona que está dispuesta a prender: se deja asesorar, pregunta, pide ayuda y se deja ayudar.

