«Trata a los demás como ellos quieren ser tratados«, es un principio que hay que practicar siempre para desarrollar en nosotros un corazón compasivo y misericordioso como el de Jesús. La razón es porque todos somos mendigos del buen trato y, sobre todo, porque somos seguidores de Jesús.
Se dice de Jesús que «viendo al gentío, se compadeció porque estaban cansados y decaídos, como ovejas sin pastor» y luego dijo a sus discípulos: «la cosecha es abundante y los obreros pocos…«. Necesitamos obreros del buen trato, de la sonrisa, la cordialidad, del cariño, de aquellos que tienen el valor tratar bien a los demás tal como ellos quieren ser tratados.

