¿Qué hacen las águilas cuando su muerte les parece inminente? Vuelan más alto y por eso no se encuentran águilas muertas en las llanuras. Como quien dice, para llegar a ser sacristán hay que apuntar a Papa. Esa es la regla de la fe. Eso hicieron Jairo («mi hija se muere, ven a imponer tus manos…») y la mujer hemorroisa («con sólo tocar su manto me sanaré…»). Apuntan muy alto y lo consiguen. Jesús le dice al primero: «basta que tengas fe» y a la segunda: «tu fe te ha salvado«.
Lo anterior quiere decir que es la fe la que obtiene milagros tan grandes. Por eso, la fe significa no conformarnos vivir escarbando la tierra como las gallinas sino volar muy alto como las águilas. De Jesús se ríen cuando dice: «la niña está dormida«. Pero cuando lo resucita, todos quedan sorprendidos y maravillados. Esto implica entender el lema de los aviadores: «Plus ultra«, es decir, «siempre más allá, siempre más arriba«.
Le preguntaron a un santo varón, que vivía en la orilla de la ciudad: ¿cuál es el milagro más difícil de conseguir? Él le dijo: «el milagro más difícil es conseguir que las personas tengan fe«. Esto quiere decir que si se logra tener fe, todos los milagros se pueden conseguir «por añadidura«.
Por tanto, cuando veamos que la muerte parece inminente, nuestros proyectos amenazan con hundirse, que el fracaso se avecina, los planes parecen derrumbarse, levantemos el vuelo de la mente y de la imaginación al Dios Altísimo, para Quien no hay nada imposible. Porque «si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?«.
