San Odón, Abad, que vivió del año 878 a 942, fue el superior casi irremplazable del monasterio más célebre de Cluny, Francia. Odón significa “Superior de muchos”. Su nacimiento fue fruto de las oraciones de sus padres.
De jovencito, sufrió de terribles dolores de cabeza. Un día, su padre y él fueron a rezarle a Dios. Allí, el jovencito le prometió a Dios que si le lograba curar de su afección se iría de religioso. Y la curación le llegó muy pronto.
Ya siendo religioso, Odón se dedicó mucho más al estudio que a la oración. Pero, un día tuvo una visión donde vio que su alma se había convertido en un vaso muy hermoso y, sin embargo, estaba lleno de serpientes. Desde entonces comprendió que debía dedicarse totalmente a la oración y a la meditación.
Sucedió también que, cuando él era aún un joven monje, yendo de camino al templo, se encontró con un mendigo que tiritaba de frío. Viendo esta situación, se despojó de su manto y se lo regaló, aunque él tuvo que pasar muchos frío durante toda la oración y la meditación. Luego, al volver a su celda, se encontró con una moneda de oro sobre su cama y, con ello, logró comprarse un nuevo manto.
Posteriormente, al destacarse muchísimo no sólo por la oración y meditación sino también por dirigir a más de mil monjes en los diferentes monasterios de la región, logró convertir particularmente el monasterio de Cluny en un lugar de fervorosos monjes de tal forma que, incluso el Papa solía llamarle muchas veces para que le ayudara a apaciguar las guerras civiles donde los sectores enfrentados terminaban siempre haciendo las pases.
San Odón de Cluny, ruega por nosotros.
