Santa Genoveva (422 – 502), fue la Santa que Oraba con Fe. Genoveva significa: «De buena familia«. El Obispo San Germán, cuando aún era una niña, le aconsejó que dedicara su vida al servicio a Dios y al prójimo. Por eso, a los 15 años, formó con un grupo de amigas una asociación de mujeres dedicadas al apostolado y a ayudar a los pobres.
A la edad de 30 años escuchó que el bárbaro Atila amenazaba con destruir a sangre fría y fuego toda Francia con sus 100.000 guerreros. La gente quería salir huyendo pero, Genoveva, los convenció a que en vez de huir había que ir al templo a rezar y a ayunar. Tal fue el poder de la oración y el ayuno que, ante los cristianos, en los campos de Cataláunicos, Atila fue derrotado y éste cambió de rumbo dirigiéndose hacia Orleans. Así se cumplió lo que Genoveva había dicho: «si el pueblo oraba y ayunaba con fe la ciudad de París no sería atacada«.
En otra ocasión, cuando París sufría una espantosa escasez de alimentos y muchos morían de hambre, ella, en vez de quejarse, organizó un grupo de hombres y se dirigió río arriba buscando víveres. A su regreso, volvió con unas barcas llenas de comestibles y así salvó una vez más a la ciudad.
Finalmente, Genoveva intercedió ante los reyes Childerico y Clodoveo por la liberación de los presos políticos que iban a ser ajusticiados. Y vaya que lo consiguió.
Por estas razones, la fama de santa Genoveva se extendió por toda Francia y, más concretamente, en París, fue declarada Patrona de toda la sociedad parisina.
Nosotros, que a imitación de santa Genoveva, amemos nuestra patria que nos vio nacer y a nuestros paisanos no sólo con palabras de amor sino con nuestras buenas obras, convencidos de nuestra confianza puesta en Dios por encima de nuestras fuerzas humanas.
Santa Genoveva, ruega por nosotros
