Pedro exhorta a la primera comunidad, por un lado, a «convertirse» y «bautizarse» para recibir el perdón y el Espíritu Santo y, por otro, a «soportar los sufrimientos» a imagen
«Mis ovejas escuchan mi voz». El bautizado, el cristiano, el creyente cabal, es aquel que escucha la Palabra de Jesús y la pone en práctica. Por eso, su madre,