Jesús nos invita a «hacer siempre lo que Dios quiere». Moisés hizo lo que Dios le mandó. Entonces, el agua brotó de la roca del desierto. Y Pablo comprende que
La fe cristiana no es para vivirla en privado sino para ser vivida de una manera altamente contagiosa. Esto significa ser «sal de la tierra y luz del mundo».