Pareciera que nuestra vida se realiza siempre en una especie de encrucijada donde nada está claro. Y, como todo parece confuso, nos hemos acostumbrado a esa forma de vida.
Al ser humano de este tiempo no le gusta obedecer los mandamientos de Dios ni lo que prescriben sus propias declaraciones. Tanto el espíritu de los Mandamientos como de
«Quien cumpla la Ley de Dios será grande en el Cielo» dice Jesús a los suyos. Los progresistas, en todas sus formas, han promovido una mentalidad de resentimiento, odio,