Los hijos deberían sentirse felices de ser controlados por sus padres tanto en lo que hacen como en lo que no hacen. ¿Acaso hay un padre o una madre que quiere el mal para su hijo? No creo que lo haya. Los papás, siempre quieren el bien para sus hijos. El único que quiere el mal para los suyos es el papá Estado, el Estado que no educa sino que adoctrina y quiere que hablen y piensen las nuevas generaciones lo que ellos quieren.
¿Estás aburrido de tener que llevar una vida controlada y ordenada, porque así te lo exigen tus padres? ¡Alégrate! Porque ellos quieren lo mejor para ti. Es para tu bien. No es para otra cosa. Un día quieren verte grande, un hombre realizado, una mujer realizada. ¡Quieren que seas una gran persona!
Por eso, el Hijo pródigo, se arrepintió y decidió volver a la casa de su padre porque sabía muy bien que su padre era un hombre bueno; que a pesar de todo, le iba a perdonar y volver a recibirlo. Darse cuenta de ello, es un verdadero privilegio y una gran bendición.
Por lo tanto, esto quiere decir que Dios, nuestro Padre, quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Benditos sean los que han depositado su confianza en Él y en su Hijo Jesucristo.
