La «gracia de perdonar» de parte de Dios, se contrapone al «absurdo de no perdonar» del siervo malvado. Perdonar significa renunciar a devolver mal por mal, pues es posible
Ante Dios, lo que hacemos será lo que cuenta. Es decir, nuestras obras. Por eso la pregunta última será: ¿cuánto has amado a tu hermano? Se trata de un