El Evangelio dice que «era necesario que Cristo padeciera, para que entrara así en su Gloria». De modo que Cristo padeció «derramando su sangre preciosa» y «muriendo clavado en
El Concilio Vaticano II envió el siguiente mensaje al mundo: «quien desee aumentar su fe debe usar tres medios formidables: Pedir a Dios orando. Si rezamos más creemos más.