Una señora muy piadosa, cumplidora de sus deberes caseros, que no había hecho ningún aporte para la caridad, las misiones y la difusión del Reino de Dios, había soñado
Un señor que fue a un restaurante dijo al mozo: joven, espero de usted un servicio de excelencia. El joven contestó: descuide usted, señor. Luego, se esmeró en el