Después de la segunda guerra mundial, muchos misioneros salieron de Europa a otros países, teniendo que llegar también al nuestro. Muchos de ellos realizaron una gran labor donde se
Somos «arrendatarios» de los bienes del Reino de Dios. Pero para cumplir con ese cometido, hemos de desarrollar en nosotros una personalidad agradable y simpática. Esto es posible pidiendo