Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. La cuarta esposa fue objeto de sus mejores atenciones. La tercera era su apoyo en tiempos difíciles. La segunda era su
«Mis ovejas escuchan mi voz». El bautizado, el cristiano, el creyente cabal, es aquel que escucha la Palabra de Jesús y la pone en práctica. Por eso, su madre,