En los albores de su conversión, Francisco de Borja (1510-1572) había sido el encargado de llevar el cadáver de la reina de España hasta la ciudad donde iba a
San Luis Beltrán (1526-1581) fue formador de novicios durante 30 años. En su tiempo, formó un gran número de fervorosos religiosos de la orden de los dominicos. Solía tener