El año 202 el emperador Severo estableció que los que siguieran siendo cristianos y no quisieran adorar a los falsos dioses tenían que morir martirizados. Entre los que fueron
Santa María de la Providencia (Francia, 1825), se destacaba por su confianza total en la Divina Providencia. De ahí su nombre. Sin embargo, ella tenía dos defectos que con