San José Oriol (1702), fue un gran santo y un gran sacerdote que tenía el don de dirigir espiritualmente a las personas de tal forma que quienes acudían a
San Casimiro (que significa: el pacificador), de Cracovia, Polonia, nacido el 1484, recibió una buena educación y además tuvo la suerte de que el rey le consiguiera dos maestros