Desde sus comienzos, la Iglesia ha celebrado la Vigilia Pascual conmemorando y actualizando la Resurrección de Cristo como el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza. Los cristianos-católicos, por medio del Bautismo y de la Confirmación, somos insertados en el misterio pascual de Cristo, morimos con Él, somos sepultados con Él, y resucitamos con Él, para reinar con Él para siempre. Por tanto, aunque seamos como Magdalena, lleno de multitud de pecados, aunque seamos como Pedro, lleno de infinidad de dudas, el Señor Resucitado nos sigue diciendo: «No recordaré qué tal haya sido tu mala vida pasada: si quieres convertirte y ser mejor de hoy en adelante: serás mi amigo para siempre». Esa es la promesa de Jesús Resucitado. Por eso, para nosotros, esta Vigilia Pascual representa también la espera de la segunda venida del Señor.
Por tanto, cabe destacar que la celebración de la Vigilia Pascual tiene cuatro partes importantes:
- Liturgia de la Luz (Lucernario): Se inicia fuera del templo en oscuridad total. Se bendice el fuego nuevo y el Cirio Pascual (que representa a Cristo Resucitado), sobre el cual se trazan la cruz, el alfa, la omega y el año actual. Se entona el Pregón Pascual (Exsultet), un canto solemne que anuncia la resurrección.
- Liturgia de la Palabra: Se relatan momentos clave de la historia de la salvación a través de varias lecturas (hasta 7 del Antiguo Testamento y 2 del Nuevo) que recorren la creación, la liberación de Egipto y la Resurrección. Tras las lecturas, se canta el Gloria, las luces se encienden, las campanas suenan y se lee el Evangelio de la Resurrección.
- Liturgia Bautismal: Se bendice el agua de la pila bautismal (agua de gloria). Si hay catecúmenos, se celebran bautismos; si no, la comunidad renueva sus promesas bautismales, renunciando al pecado y confesando su fe.
- Liturgia Eucarística: Es la parte culminante de la noche, donde se celebra la primera Eucaristía de la Resurrección. Los fieles católicos participan de la comunión, celebrando la presencia de Cristo resucitado.
Finalmente, conviene señalar que la celebración de la Vigilia Pascual termina con la bendición solemne y el canto final de alegría por la Pascua. Y recuerde lo que nos dice el Señor: «No recordaré qué tal haya sido tu mala vida pasada: si quieres convertirte y ser mejor de hoy en adelante: serás mi amigo para siempre». FELIZ PASCUA, querido hermano/a, para ti, tus seres queridos, amigos y conocidos. Paz y Bien.
