Se dice que el versículo «No tengan miedo» aparece en la Biblia 365 veces, para mostrarnos cómo Dios protege a sus fieles. En esta ocasión tenemos 3 de ellos:
No tengan miedo, porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse. Es verdad que hablar de Dios no va a ser fácil. Se burlarán, nos tacharán de anticuados, nos insultarán, se mofarán, etc. Pero, fiado en Dios, hemos de tener el valor de proclamar la verdad, ser justo e íntegro.
No tengan miedo al que puede matar el cuerpo pero no el alma. «Teman más bien a aquel que puede arrojar alma y cuerpo al infierno». Se trata de un temor reverencial como del hijo que teme disgustar a sus padres y estar convencido de ‘lo peligroso que puede ser ofender a Dios’.
No tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que los pájaros. Dios valora incalculablemente a sus criaturas. Por eso, dice: «¿Puede una madre olvidarse de su hijo? Pues aunque así fuera, Yo nunca te olvidaré» (Is 49,15). Es esa fuerza divina que hizo que san Policarpio se subiera a la pira de leña para ser quemado vivo y daba a los cristianos una fe inquebrantable en Jesús.
