Un hombre fatalista dijo: «yo soy así… Genio y figura, hasta la sepultura. Es inútil; a mí ya nadie me compone«. Una persona fatalista es como un fariseo, alguien
El capricho, el orgullo y el empecinamiento a veces es una de nuestras características más cotidianas. Sin embargo, no debería ser así. Por ejemplo: «a mi nadie me va
Una mamá del Colegio, un día me llamó muy preocupada porque presuntamente en la foto que tomó su hija apareció la imagen de la Virgen o de un fantasma.
San Enrique creció bajo la dirección e instrucción de san Wolfgan, obispo de Ratisbona. Una noche, después de la muerte de su maestro san Wolfgan, soñó que este escribía
Se suele decir que «ante Dios todos somos iguales«, así como «todos somos iguales ante la ley», igualmente pecadores, limitados, finitos. Por eso decía Einstein: «Ante Dios todos somos
«Trata a los demás como ellos quieren ser tratados«, es un principio que hay que practicar siempre para desarrollar en nosotros un corazón compasivo y misericordioso como el de
Después de una presentación, una mujer le preguntó al médico y conferenciante Mario Alonso Puig: «por qué las personas tropezamos 100 veces en la misma piedra«. Él contestó: «por