Jesús consuela a una mujer viuda, cuyo hijo muerto está siendo llevado al cementerio para ser enterrado. Le dice a la mujer: «no llores» y al muchacho le devuelve
La «gracia de perdonar» de parte de Dios, se contrapone al «absurdo de no perdonar» del siervo malvado. Perdonar significa renunciar a devolver mal por mal, pues es posible