La recompensa de Dios a sus hijos/as consiste en la Vida Eterna. La Vida Eterna implica jugárselo todo. De hecho, la Vida Eterna lo alcanzarán aquellos que están dispuestos
Pareciera que nuestra vida se realiza siempre en una especie de encrucijada donde nada está claro. Y, como todo parece confuso, nos hemos acostumbrado a esa forma de vida.