San Bernardino de Siena solía enseñar diciendo: «Hay que aprender de las gallinas. Ellas se pelean, se picotean con furia, hasta se sacan los ojos; pero a los pocos
Jesús les dice a los escribas y fariseos, quienes le reclamaban del por qué sus discípulos no se lavaban las manos antes de comer. Él les contestó: «ustedes dejan