Cuando Dios llama a hacer algo, no hay nada que hacer, hay que hacerle caso, cueste lo que cueste. Eso ocurrió con Los 7 santos fundadores: Alejo, Amadeo, Hugo,
San Macario (feliz, bienaventurado), que vivió por los años 390, fue un santo que encontró el gusto por la oración, la meditación y el silencio. Pero, un día, sucedió