Octavio Huanca Bernal es educador, teólogo y filósofo. Nació en San Agustín, provincia Nor Lípez (hoy Enrique Baldivieso) del departamento de Potosí. Su desempeño en el ámbito educativo y humanístico, hicieron de él un considerado motivador de las personas con dificultades y problemas, revelándoles las potencialidades de su fe, su creencia, su pensamiento y sus sueños.
Escribió Fábulas de Martincho el 2011, el 2014 publicó Cómo prevenir o curar el cáncer, Cuarenta y una historias de éxito de famosos el año 2019, Vol. de 41 Historias curiosas de convento, Estrategias para lograr el éxito en cualquier trabajo el 2022 e Historias curiosas de convento el 2023, en su Vol. 2. Publicó también este año el libro Historias de fe, historias de Dios. Los seis libros están disponibles en internet, tanto en formato físico como digital.
Publicó también otros escritos, relatos y versos libres, ya sea vía online o en algunas revistas importantes de la Orden Franciscana en Bolivia.
El Concilio Vaticano II envió el siguiente mensaje al mundo: «quien desee aumentar su fe debe usar tres medios formidables: Pedir a Dios orando. Si rezamos más creemos más.
Desde sus comienzos, la Iglesia ha celebrado la Vigilia Pascual conmemorando y actualizando la Resurrección de Cristo como el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza. Los cristianos-católicos,
Los Evangelios nos refieren siete palabras que Jesús ha pronunciado cuando estaba clavado en la cruz del Calvario. Son siete palabras, siete cortas frases que nos hace falta meditar
Dios se refiere a la resurrección futura cuando advierte mediante el profeta Ezequiel: «Yo mismo abriré sus sepulcros y los haré salir de ellos». San Pablo les dice también
El cristiano es constituido como luz para iluminar a los demás. Por eso San Pablo les dice a los efesios: «Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en
Jesús nos invita a «hacer siempre lo que Dios quiere». Moisés hizo lo que Dios le mandó. Entonces, el agua brotó de la roca del desierto. Y Pablo comprende que
Vencer las tentaciones nos hace más fuertes y resistentes. No hace falta ver al diablo, como le sucedió a Lutero. Lo que hay que hacer es entrenarnos para darnos